¿Quién debería escribir tu plan?
Una persona cualificada que te conozca: un entrenador con formación en ciencias del deporte o en acondicionamiento físico, y con experiencia en personas como tú. Si tienes una lesión o una patología, primero el fisioterapeuta o el médico, y el entrenador trabaja con lo que te indiquen.
La alimentación, un dietista-nutricionista. Un buen entrenador sabe dónde acaba su trabajo y te lo dice. Pregúntale también cómo trabaja con alguien de tu nivel: no es lo mismo preparar a quien empieza que a quien compite.
Un programa automático puede ordenar ejercicios, pero no ve cómo te mueves ni sabe que los martes duermes poco. Un plan es una conversación que dura meses, y para eso hace falta una persona.
¿Qué tiene que llevar un buen plan?
Más que una lista de ejercicios. Pide también que te explique el porqué de cada bloque: entender tu plan hace que lo sigas. Si le falta alguna de estas piezas, pídela:
- Tu objetivo por escrito, y cómo se va a medir: una marca, una distancia, una medida o la constancia.
- Los días y el tiempo que tienes, no los ideales.
- Ejercicios elegidos para ti, con su vídeo y una nota sobre la técnica.
- Series, repeticiones, cargas o esfuerzo, y descansos.
- Una progresión: cómo subir de una semana a otra.
- Alternativas para cuando falta una máquina o algo te molesta.
- Cuándo se revisa y qué se va a mirar en cada revisión.
¿Por qué falla un plan genérico?
Porque está hecho para una persona media que no existe. No sabe que te molesta el hombro, que solo tienes tres días o que entrenas en casa con dos mancuernas. Si te pasas de carga, te lesionas; si te quedas corto, te aburres.
Y como nadie mira lo que apuntas, el plan no cambia aunque tú sí. Pasa lo mismo con los programas que vienen dentro de muchas apps de ejercicios: están bien hechos para alguien, pero no para ti.
Una plantilla sirve para empezar a moverse. Para avanzar con constancia hace falta alguien que la ajuste. Si lo buscas a distancia, lee cómo elegir un entrenador personal online.
¿Cada cuánto debe cambiar?
Los ajustes pequeños, cada semana o cada dos: cargas, repeticiones, un ejercicio que no encaja. Los cambios de fondo, cada pocas semanas, o cuando cambia tu objetivo, tu horario o tu forma física.
La señal más clara de que toca cambiarlo: llevas semanas sin progresar en nada, o te aburre tanto que te saltas días. Para eso sirve apuntar pesos y repeticiones en cada sesión: tu entrenador decide con datos, no a ojo.
Cambiar por cambiar tampoco ayuda. Si cada semana haces ejercicios nuevos, no hay forma de saber si progresas. Se mantiene lo que funciona y se cambia lo que no.
Preguntas antes de elegir a quién te lo hace
Antes de pagar, haz estas preguntas. Un profesional serio las contesta sin rodeos:
- ¿Qué formación tienes, y con qué tipo de personas trabajas más?
- ¿Qué me vas a preguntar antes de escribir el plan?
- ¿Cada cuánto lo revisas, y cómo me corriges la técnica?
- ¿Cuánto tardas en contestar un mensaje?
- ¿Puedo ver resultados de personas a las que sigues, y lo que opinan de ti?
En Yeki eliges a tu profesional viendo su trabajo
En Yeki no eliges a ciegas. Antes de decidir quién te hace el plan, ves los resultados de cada profesional y las reseñas de las personas a las que sigue. Y puedes escribirle por chat antes de pagar nada: le cuentas tu objetivo, le preguntas cómo trabaja y decides con calma.
Con el entrenamiento personal online de Yeki, que llega muy pronto, te asignamos un entrenador cualificado por 59,00 € al mes. Pero eres libre de elegir a cualquier otro profesional de la app. Quizá alguien más barato que nuestro plan, y nos parece bien: lo importante es que una persona te siga. O alguien más caro por una buena razón, como una especialización en tu deporte o años de experiencia con casos como el tuyo.
Todos son bienvenidos, porque la idea es la misma: un plan escrito por alguien que te conoce.
¿Tu gimnasio usa Yeki? El plan te llega gratis
Si entrenas en un gimnasio que usa Yeki, el plan de su entrenador te llega gratis en la app. Ves cada ejercicio con su vídeo y sus series, apuntas pesos y repeticiones mientras entrenas, y tu entrenador te contesta por chat.
Tus marcas máximas, tus medidas y el antes y después quedan guardados, y nunca se borra nada. Así, en cada revisión, tu entrenador ajusta el plan con lo que has hecho.
Y si además quieres un plan de alimentación, lo firma un nutricionista y lo ves en la misma app que tu entrenamiento, junto a tu diario de comidas.